Conóceme

Curiosidad, Comunicación y Cambio

SOBRE MÍ

Comunicación, curiosidad y cambio

Desde que tengo memoria, me han interesado las personas: cómo piensan, qué sienten, qué les mueve, cómo interpretan el mundo y qué hay detrás de sus decisiones. Siempre he tenido una tendencia natural a ponerme en el lugar del otro, a observar y a intentar comprender su forma de mirar la realidad.

Los cambios formaron parte de mi historia desde muy pronto. A los catorce años ya había pasado por cinco colegios distintos y había vivido en varias ciudades. Aquellas experiencias me enseñaron a adaptarme, a observar con rapidez los entornos, a leer lo que ocurría a mi alrededor y a conectar con personas muy diferentes.

De niña, los cuentos y los libros de aventuras fueron un refugio y, al mismo tiempo, una forma de explorar esa curiosidad. Más adelante, la literatura me abrió nuevas preguntas. Siempre me atrajeron los personajes, sus conflictos, sus decisiones y las consecuencias de esas decisiones.

También fueron apareciendo las grandes cuestiones que, de algún modo, siguen presentes en mi trabajo: de dónde venimos, hacia dónde vamos, cómo influyen el pasado, el presente y la visión de futuro en lo que somos, en lo que pensamos, en lo que decimos y en lo que hacemos. Esa mirada, con una cierta vena existencialista, ha estado presente desde el principio.
Cristina Santolaria

Mi propósito en algo más de tres frases

Contribuir a generar entornos de diálogo productivo

... donde se posibilite fomentar el desarrollo personal y el cambio.

Gestionar la tensión y la ansiedad

... que imposibilitan el equilibrio Trabajo y Vida.

Acompañar a las personas a encontrar su propósito

... alineando principios, valores, fortalezas y metas.

Me produce una inmensa satisfacción ver cómo se destapa y se activa ese potencial innato de todos nosotros, aunque a veces escondido...

Acompañar a las personas en momentos de crecimiento, en la consecución de objetivos o en situaciones difíciles forma parte de mi propósito profesional y personal.

Provengo de una familia vinculada al mundo creativo y al conocimiento, donde la curiosidad, la sensibilidad y el aprendizaje han estado siempre presentes.

La pasión por las humanidades ha influido en mi manera de comprender a las personas y los procesos de desarrollo. La intuición y la empatía forman parte de las herramientas que utilizo en mi trabajo y también en mi propio aprendizaje.

Por todo ello, cuando llegó el momento de elegir qué estudiar, tenía claro que mi camino estaría vinculado a las Humanidades. Me matriculé en Ciencias de la Información, en la rama de Periodismo, como una forma de acercarme al contacto con las personas, sus historias y sus circunstancias. Quería entender, leer, escribir, pensar con mayor profundidad y aproximarme a la realidad desde distintos ángulos.

Mis primeros trabajos, primero en Bilbao y después en Madrid, durante la etapa universitaria, fueron de distinta índole. Más adelante llegaron los vinculados al mundo editorial y, posteriormente, los medios de comunicación. Colaboré con cabeceras como El País o El Mundo, escribiendo sobre economía, salud y bienestar, medicina, empresa o aeronáutica.

Durante esos años entrevisté a muchas personas e investigué temas muy diversos. Fue entonces cuando comprendí algo que sigue siendo la base de mi trabajo hoy: la comunicación verdaderamente eficaz nace de preguntar bien, escuchar con interés genuino y crear un espacio donde la otra persona pueda pensar con mayor claridad.

En aquella época también leí a Sócrates y descubrí la fuerza del diálogo como vía de aprendizaje y transformación. Mi trabajo nace precisamente ahí: en acompañar a una persona a pensar con más claridad a través de la conversación. A eso lo llamo co-creación: un espacio compartido donde ordenar lo que ocurre, ampliar la mirada y transformar la forma de vivir, decidir y actuar.

“El impedimento a la acción avanza la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino”. Marco Aurelio. Meditaciones.

Durante casi tres décadas, mi devenir ha girado entorno a múltiples y emocionantes cambios

Desde mi infancia, hasta el día de hoy, he vivido y me he movido entre diferentes ciudades y pueblos de Bilbao, Zaragoza, Málaga, Madrid, Nueva York…. Las incontables mudanzas y la adaptación a los nuevos entornos rurales y urbanos, la lejanía de los seres queridos, los reencuentros, las ilusiones y el vértigo al pensar en empezar de nuevo, varias veces, han sido una constante muy integrada en mi vida.


Mi profesión y vocación de emprendedora, periodista, comunicadora y especialista en gestión y creación artística y cultural en diferentes medios y empresas, me ha permitido trabajar, entrevistar y conectar con todo tipo de personas y contextos, y siempre, incluso en las situaciones más complejos y absurdas, he sentido que aquéllas experiencias me aportaban algo positivo.

La curiosidad y la necesidad de aprender y avanzar siempre han sido mi motor
Provengo de una familia profundamente vinculada al arte, la creatividad y el emprendimiento. Mi madre es diseñadora de ropa, modista y emprendedora; mi padre, pintor y empresario. Entre mis hermanos y personas más cercanas hay músicos, escritores y creadoras de distintas disciplinas y países. Somos una familia multicultural, atravesada por diferentes lenguajes, sensibilidades y formas de expresión.

Ese contexto me acercó de forma natural a las artes escénicas, la danza, el baile y la música, especialmente el jazz. Fui profesora de baile durante años, una experiencia que reforzó mi interés por la expresión, la comunicación y la conexión con los demás desde otro lenguaje: el del cuerpo. La creatividad, la escucha, la estructura y la improvisación —tan propias del jazz— forman parte de mi vida personal y también de mi manera de entender a las personas, las relaciones y los procesos de cambio.
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mi visión más personal
mis grandes aliados

en este viaje mis grandes aliados fueron los libros, la naturaleza, mis ilusiones y mi familia

De forma paralela, mi trayectoria evolucionó hacia el marketing de empresa y el desarrollo de proyectos propios, en diferentes ciudades y siempre con una idea de fondo: impulsar el talento de las personas y crear espacios donde la comunicación, la creatividad y la colaboración permitan avanzar.

Desde ahí he creado y sigo impulsando distintos proyectos vinculados a la cultura, la empresa y el desarrollo humano: un espacio de enseñanza, investigación y difusión del jazz, la asociación Jazz For Life, una productora musical y mi propia consultora orientada al cambio, el talento y el liderazgo. En todos ellos hay un hilo conductor claro: la comunicación como herramienta para entender, ordenar, conectar y transformar.

Antes de formarme como coach, ya llevaba años acompañando procesos de reflexión, comunicación y cambio desde mi trayectoria profesional. Con el tiempo, decidí dar estructura metodológica a esa experiencia y me certifiqué como coach por la International Coaching Federation —ICF—. Posteriormente, amplié mi formación con un máster en Psicología Positiva aplicada y especializaciones en Neurociencia aplicada al coaching, Coaching Ejecutivo y de Equipos, Coaching Educativo y de Familia, y Coaching por Valores, entre otras áreas vinculadas al desarrollo humano. Desde entonces, he acompañado a cientos de personas en procesos de cambio personal y profesional.

¡Conectar para evolucionar!

Este entorno de la costa vasca, donde vivo, es una fuente constante de inspiración y reflexión.
Trabajo desde una idea clara: el cambio no ocurre en solitario. Ocurre en la conversación, en la conexión y en el encuentro con otros. Cuando dos o más personas piensan juntas, se genera un intercambio de perspectivas, experiencias, intuiciones y significados. Mientras hablamos, vamos entendiendo, ordenando y tomando consciencia.

Desde la neurociencia sabemos que la conexión entre personas amplía las posibilidades de comprensión e interpretación. Y cuando cambia la forma de interpretar lo que ocurre, también se abren nuevas formas de actuar. Por eso, para mí, conectar es el primer paso para evolucionar.